La imagen en perspectiva histórica

Consideraciones previas: el punto de partida epistemológico: ¿Formas contextualizadas o formas incontextualizables?

El primer punto a considerar es el punto de partida epistemológico, desde dónde miramos y construimos un discurso que pretende explicar el fenómeno del arte plástico visual.

No existe una única forma de abordar, conocer y explicar la imagen visual plástico-artística, ni desde el psicoanálisis, ni desde la sociología, ni desde la historia del arte, ni desde la teoría del arte es posible comprender acabadamente todo lo que hace al fenómeno artístico.

Las distintas ‘miradas’ pueden aportar conceptos, criterios, metodologías, hipótesis, en suma, construcciones discursivas con las cuales encarar el estudio de los fenómenos que abarca el concepto de ‘arte’ plástico visual.

Hauser señalaba que: “Las obras de arte son provocaciones. Nosotros no las explicamos, sino que polemizamos con ellas. Las interpretamos de acuerdo con nuestros propios fines y aspiraciones, trasladamos a ellas un sentido cuyo origen se encuentra en nuestras propias formas de vida y hábitos mentales; en una palabra, de todo arte con el que nos hallamos en una auténtica relación, hacemos un arte moderno”

Cada época elabora ‘su’ interpretación del arte contemporáneo pero también del arte de pasadas épocas, insertándole sus propios ‘contenidos’.

Ejemplo 1: En la concepción neoclasicista se elaboró un discurso que situaba a los estilos manierista y barroco como verdaderas situaciones de decadencia del único arte verdadero: el que adoptaba los cánones del clasicismo grecorromano, llegando a negar racionalidad y valor artístico al conjunto de la producción de más de un siglo y medio de historia.

La pintura de Pontormo (1494-1557), intitulada “José en Egipto”, de estilo manierista, es muestra de la desarticulación de los cánones desarrollados en el Renacimiento, el espacio; el tratamiento del color, la composición y el tratamiento de las proporciones de la figura humana. Se trata de “arbitrariedades” del artista , propias de su condición creadora.

Ejemplo 2: La obra barrocade español Esteban Murillo (1617- 1682) “Joven mendigo” (alrededor de 1650) también alejada de los cánones clásicos, es decir, alejada de la ‘buena poética’. En este caso, además de la ruptura espacial, la apertura de la forma, la claridad relativa y las sombras coloreadas (véase los tonos verdosos y fríos que dan la sombra en los pies, por ejemplo), lo interesante en la obra de Murillo está en la presencia de la gente común, de la calle, que viene a romper con una constante histórica: representar a los poderosos, los personajes importantes, mostrando así ‘la realidad’ social de la época.

Ejemplo 3: En la famosa “Ronda nocturna” (1641-1642) del holandés Rembrandt van Rijn se aprecia la poética barroca, la claridad relativa (u oscuridad relativa, si se prefiere) en oposición a la claridad absoluta del Renacimiento: la forma abierta y con el Juego de luces que combina un foco definido con áreas o personajes luminosos que juegan como fuentes de luz que irradian a sus alrededores.

Ejemplo 4: El curioso recibimiento dado a muchas vanguardias artísticas (empezando por el Impresionismo), que tueron objeto de duros ataques despectivos por parte de la crítica ‘oficial’el fauvismo y el ‘cubismo’, en sí mismos términos descalificativos, situación que luego fue revertida, hasta producirse la ‘consagración’ de dichos ‘movimientos’.

Imágenes en el tiempo

repaso linea historica1

repaso linea historica2

Anuncios